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The Night and the silent moon [Molly A. Weasley]

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The Night and the silent moon [Molly A. Weasley]

Mensaje por Hermione J. Granger el Jue Abr 12, 2012 8:45 pm

Contempló por la ventana la negrura de la noche, que absorbía la pálida luz de la luna bajo su seno. Era una noche oscura, pues los nubarrones característicos de la isla británica cubrían por completo el cielo con un manto casi asfixiante, tapando así la luz de las estrellas, que solitarias, brillaban para acompañar la luna en su camino nocturno aunque este suave titilar fuera privado a los seres terrestres. Una suave llovizna humidificaba el ambiente, creando pequeños charcos en las adoquinadas calles de Valais. Los comercios habían cerrado y solo los hogares alumbraban las calles con el suave tildar de sus hogueras que calentaban las casas. Hermione caminaba por la calle sin preocuparse por las heladas gotas, pues había hechizado sus ropas y su cabello para que fueran impermeables. Aún así, consciente de las tradiciones muggles y a sabiendas de que se vería raro que estuviera totalmente seca bajo la lluvia, llevaba un paraguas negro alzado sobre su cabeza, que hacía a la vez de camuflaje. Su ropa, de un color oscuro también, era totalmente muggle; un jersey de punto negro y unos tejanos largos, acompañados por unas botas de montaña.

Totalmente ajena a las inclemencias del tiempo, la mente de la Granger iba a mil, pensando en los hechos acontecidos recientemente, que no paraban de empeorar. Las desapariciones de magos habían sido disimuladas por el Ministerio de forma pobremente eficiente y los rumores empezaban a correr en la universidad de magos. Hermione, como jefa del Departamento de Relaciones Muggles, participaba activamente en el caso y una preocupación profundizaba cada vez más hondo en su corazón. Los muggles estaban altamente organizados en una organización llamada la Horda Blanca y parecía que no tenían piedad con el mago que conseguían cazar, pues no se habían vuelto a ver. En el Ministerio no se sabía si estaban muertos o solo encarcelados, pero ya corrían rumores de quemas de brujos, similares a las de la Inquisición. Un escalofrío recorrió la espina dorsal de la mujer, erizando el vello que chocó contra la lana negra que cubría su torso. Solamente pensar de que algún miembro de su familia pudiera correr el mismo peligro que estos magos desaparecidos la hacía temblar de miedo, como nunca antes le había pasado. Durante su adolescencia había combatido al Mago Tenebroso más temible de la historia y había sentido temor por su vida y la de Ron o Harry, pero esos sentimientos se empequeñecían al lado del miedo de que algo malo pudiera pasarle a sus hijos. El instinto materno que hacía tanto se le había despertado, haciéndola madurar y transformando su personalidad. Después de tantos años, se había convertido en algo natural preocuparse y proteger a sus niños, como la leona que protege a sus cachorros. Y hasta ahora, no había habido nada que temer.

Un suspiro rompió la quietud de la calle y Hermione comprobó que los pocos transeúntes que quedaban se habían ido a refugiar a su casa. Una melena rojiza pintaba el gris que dominaba en la calle, ondeando al paso de la muchacha portadora. Se giró, contemplando una farola que parpadeaba en una esquina y Hermione pudo reconocerla, pues siendo pelirroja no podía ser otra que una Weasley. Sonrió ante la presencia de Molly, olvidando momentáneamente las preocupaciones que rebotaban en su cráneo, cual eco en una cueva, pues la presencia de la familia que tan bien la había aceptado y a la que tanto quería la tranquilizaba. A pesar de que la relación con Molly, la primogénita de Pearcy, no era muy fluida, sino más bien cordial, sentía que un lazo más fuerte que cualquier otra cosa la unía a ella. Se acercó, evitando chillar para no llamar la atención, perfectamente consciente de que estaban en terreno enemigo. – Molly. – Dijo al fin, suficientemente fuerte para que la lluvia no ahogara su voz. – Hola sobrina. – Dijo afectuosamente, dibujando una sonrisa en su rostro y resguardando su cuerpo bajo el paraguas al ver que esta no tenía. - ¿Qué haces en la ciudad? Pensaba que con esto de las desapariciones habían incrementado un poco la vigilancia. – Dijo, tentando el tema sin saber bien la información que poseía la pelirroja. – Vamos, te invito a un café. – Vamos, señalando una cafetería que, aún abierta, dejaba escapar una luz rojiza en su interior y tocando suave y afectuosamente su brazo para conducirla, sin entrar en su espacio personal.
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Hermione J. Granger

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Re: The Night and the silent moon [Molly A. Weasley]

Mensaje por Molly A. Weasley el Vie Abr 13, 2012 5:16 pm

La pelirroja acomodo el pesado abrigo que le había regalado su madre hace años atrás encima de sus ropas y camino en dirección hacia el portón de la universidad. Como era usual el clima de Valais era oscuro y frio, y una lluvia aunque no torrencial caía encima de su cabello haciendo que pequeños mechones de este se le pegaran en la comisura de los labios. Le brindo una breve mirada al guardia de seguridad de la entrada y salió del campus con toda naturalidad, era bastante sencillo salir cuando era viernes, ya que la mayoría de estudiantes iban al pueblo a visitar a sus familiares o en su defecto a hacer cualquier otra cosa que los mantuviera alejados de los libros por un tiempo. Su paso era lento y monótono, aunque sabia de memoria el camino no le estaba prestando atención alguna a su recorrido, su concentración estaba en asunto que la tenia de un humor mas negro que el normal, una situación que era mucho amas grande que ella. Sus manos se tensaron en los bolsillos del abrigo y su respiración se volvió algo acompasada, el solo pensar en la revelación de los Muggles contra el mundo mágico hacia que sus nervios estuvieran a flor de piel.

Confusión, nervios, miedo y enojo, mucho enojo era todo lo que la Horda blanca provocaba en ella, aunque no se trataba precisamente de esta, ya que Molly creía que los integrantes de este “club” como los llamaba ella, no era mas que humanos simples y enojados por diferentes circunstancias ajenas a su conocimiento que para su desagrado no estaban tomando las medidas correctas para desahogar su enojo. ¿Y es que clase de persona es capaz de recurrir a métodos tan “salvajes” como lo que se utilizaban en la Inquisición para cobrar su venganza? Esta pregunta rondaba constantemente la cabeza de la pelirroja, se estremecía al imaginar a aquellos magos desaparecidos bajo el fuego de la hoguera pidiendo auxilio y entregando su último grito desgarrado al viento. La imagen que se formo a continuación en su mente la hizo detenerse por unos segundos, sus padres y su hermana menor, capturados y castigados por practicar el uso de la magia.

Le costo unos segundos recomponerse de aquel pensamiento y cuando lo logro miro en rededor intentando reconocer el lugar en el que se encontraba, había llegado al centro del pueblo. Su vista se poso por unos segundos en el ambiente que la rodeaba, los comerciantes ya se habían marchado y lo único que podía distinguirse era las luces de los hogares que se extendían a cada lado. La gente se había marchado rápidamente en cuanto habían notado su presencia, no sabia si era simple paranoia pero ya estaba empezando a sospechar que a los Muggles no les costaba nada reconocer la presencia de un mago entre ellos. No le molesto aquel comportamiento ya que aunque lo negara estaba empezando a sentir cierto desagrado para con estos por sus comportamientos y estando sola rehuía de todo tipo de pensamientos nada agradable.

La lluvia había aminorado un poco pero sus tennis estaban encharcados, y el sonido que hacían contra el suelo hacia eco por toda la calle. Su calma fue interrumpida por otro par de zapatos que causaban el mismo sonido pero ahora hacia su dirección, levanto el rostro aguzo la vista intentando reconocer de quien se trataba. Su tía Hermione se acercaba a ella con una sonrisa algo maternal en su rostro y con paso firme. Aunque su relación con su extensa familia no fuera la más estrecha, debido a su temperamento, Molly nunca reprochaba la compañía de alguno de ellos; y usualmente más si se trataba de su tía. Siempre la había admirado por su gran inteligencia y valentía, además que Hermione era una persona agradable que usualmente hacia que el humor de la pelirroja se calmara un poco. Agradeció ver a su tía con un paraguas y se metió de inmediato en cuanto estuvo cerca.

-Hola tía –dijo observándola por unos segundo y asintió al escucharla- así es, pero no pueden hacer mayor cosa cuando llega el fin de semana y todos vienen al pueblo –explico. Esbozo una sonrisa de medio lado apenas visible en cuanto su tía le hizo aquella invitación, la verdad es que el calor de un café le haría bastante bien –Gracias- dijo cortésmente encaminándose hacia el lugar y entrando primero para después mantener la puerta abierta y que Hermione pudiera pasar.
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Molly A. Weasley

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Re: The Night and the silent moon [Molly A. Weasley]

Mensaje por Hermione J. Granger el Dom Abr 15, 2012 10:50 am

En cuanto llegó a su lado, Hermione observó el perfil de su sobrina, contemplando la belleza de esta que palidecía la propia luna, escondida ésta entre grises nubes que dejaban ir las pequeñas gotas que mojaban la calle. La melena rojiza de Molly bailaba a su espalda en cada paso, cada movimiento, como si quisiera exagerarlo, mientras algunos mechones sueltos se pegaban a su cara por la lluvia, dándole un aspecto entre fiero y dulce. Unos ojos verdes como la hierba mojada contrastaban con el cabello rojo fuego, ojos que ahora la miraban con una mezcla de curiosidad y agrado. Ella correspondió a la sonrisa que Hermione le había ofrecido, mientras contestaba a su pregunta. – Claro, muchos alumnos tienen familiares fuera. – Dijo ella, asintiendo ante sus palabras. – Al fin y al cabo, sois todos magos titulados. – Todo mago que se preciara había ido a un gran colegio de magia y hechicería, normalmente a Hogwarts, el único en toda Inglaterra y por tanto, tenían muchas más libertades de las que disponían en el colegio.

Sus pasos se dirigieron hacia la cafetería, cuya luz titilaba en la oscuridad cada vez más asfixiante de la calle, arrancando destellos amarillos en los adoquines mojados. Sus pasos resonaban en la soledad de la calle vacía y solo los de Molly acompañaban el eco de sus zapatos con uno propio. Durante el corto trayecto que las separaba de la puerta del local, caminaron en un silencio cómodo, pues Hermione estaba sumida en sus pensamientos. Había visto crecer a Molly, pues la familia Weasley estaba muy unida y hasta Percy, el cual había tenido problemas durante los años tenebrosos, solía venir a casa de Ron y Hermione con las niñas. La familia Weasley era la definición de familia unida e ideal. Por tanto, podía presumir de que, pese a su carácter distante, Hermione conocía bastante bien a su sobrina.

Molly abrió la puerta, despertándola de sus ensoñaciones y entró, aguantando la puerta para que pudiera pasar ella. El contraste de temperatura tintó sus mejillas de un tono rojizo similar a una tierna manzana y se colocó el cabello detrás de la oreja ante el arrebato repentino de calor. Junto a este, una vaharada de una suave olor a café que inundó sus fosas nasales. Hermione agradeció con una leve sonrisa a Molly por aguantarle la puerta y observó la cafetería. Unas mesas repartidas aleatoriamente poblaban el lugar, la mayoría de ellas vacías. Los pocos clientes que poblaban el bar fijaron la mirada en las dos mujeres que entraban, con un deje de desconfianza pintado en la cara. Hermione escogió una mesa, cercana a la ventana y lo más distante posible de esas miradas de odio mezclado con desconfianza que no entendía. En su bolsillo, su mano apretaba la varita con fuerza, a sabiendas de que debía estar preparada para proteger a Molly y a sí misma. Desenrolló la bufanda de su cuello y la dejó en la silla, dejando también el paraguas al lado de ella. - ¿Quieres un chocolate? – Dijo con una sonrisa, acordándose de la bebida caliente preferida de la pelirroja. – Recuerdo que era tu bebida preferida. – Esperó su respuesta y se dirigió a la barra, esperando que el camarero, el cual secaba vasos con un trapo, se dirigiera a ella para poderle pedir las bebidas. Notaba cada mirada como si fuera una espada, clavada en su espalda, pero su rostro mostraba una sonrisa afable que nada tenía que ver con los angustiados pensamientos que paseaban por su mente. No sabía si era paranoia o realidad, pero era como si los muggles presentes en la sala pudieran ver la barita que sujetaba su mano, camuflada en el bolsillo del pantalón. Nunca se había sentido incómoda entre ellos, pues pese a que se consideraba una más en el mundo mágico, había nacido y crecido como muggle, pero desde los ataques, se sentía por primera vez insegura entre ellos, como si fueran capaces de adivinar su poder solo con mirarla. Un suspiro imperceptible rompió el caos de su mente, relajándola. No podía ver conspiraciones en todos los rincones o se volvería loca. Aún así, esa sensación incómoda de peligro no la abandonó. Tía y sobrina se habían metido en la boca del lobo y esperaba que la capucha roja pasara desapercibida entre tanto gris.
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Re: The Night and the silent moon [Molly A. Weasley]

Mensaje por Molly A. Weasley el Mar Abr 17, 2012 7:02 pm

La chica espero a que su tía entrase al lugar y seguidamente lo hizo ella cerrando la puerta a sus espaldas, el cambio de temperatura que sintió al entrar al bar fue bastante notable y rápidamente se sintió algo sofocada con el pesado abrigo encima. Siguió a Hermione y se acomodo en una de las mesas cerca de la ventana, la pelirroja se deshizo de su abrigo acomodándolo en la silla de al lado y observo el lugar por unos segundos. No estaba muy lleno, apenas si había cuatro Muggles en todo el recinto, sin contar al encargado del lugar y el camarero, aunque para Molly ese cuatro par de ojos se le antojaron terriblemente opresores, sabia que todas las miradas estaban puestas en su tía y en ella y las escudriñaban con recelo y odio. Se palpo delicadamente el vientre sin que nadie lo notase y relajo los músculos de la espalda al sentir su varita allí, su padre siempre le había dicho que el mejor lugar para guardar las varitas cuando se salía eran los bolsillos, como la mayoría de magos lo hacían, pero a Molly le daba cierta tranquilidad sentir el roce de la madera contra la piel de su abdomen, además era un habito que había aprendido de su madre.

Recordó que no había hecho comentario alguno acerca de los estudiantes y sin embargo no dijo nada, no le parecía propicio tratar ese tema con tantos Muggles alrededor, o por lo menos no aun, estaba segura que su tía o ella misma iban a abarcar el tema tarde o temprano. Vio como Hermione se deshacía de sus cosas y se estiro en la silla un poco mostrando comodidad. No pudo evitar sonrojarse un poco al escucharla, sinceramente lo que menos esperaba la pelirroja es que alguien tan ocupado como Hermione se acordara de estas trivialidades; tuvo que acomodarse una vez mas en la silla y hacer algo de esfuerzo para hablar ya que se le había formado un nudo en la garganta a causa de la vergüenza.

Asintió al tiempo que le brindaba otra pequeña sonrisa a su tía.

-Si gracias –dijo para después seguir con la mirada la figura de Hermione que se dirigía en dirección al camarero con una amable sonrisa.

Paso la mano por su espesa melena rojiza intentando desenredarla un poco, con la lluvia se le había formado mechones espesos que caían a lado y lado sin orden alguno. Volvió a acomodarse en la silla y recostó sus brazos en la fría superficie de la mesa, dio una mirada rápida al lugar intentando esquivar aquellas miradas y se fijo en cada detalle del bar. No era un lugar pero daba la impresión de ser bastante acogedor, los colores de las paredes combinaban a la perfección con la decoración del resto y aunque esta fuera un tanto antigua no se perdía el toque Muggle que tanto conocía Molly.

Volvió la mirada al frente y se fijo en Hermione quien no había sido atendida aun, sabia que su tía estaba nerviosa, a pesar de que no lo demostrase para Molly siempre había sido fácil reconocer los sentimientos de la gente incluso sin verlos a los ojos. Suspiro intentado tranquilizarse y espero a que su tía llegase con la bebidas una vez mas a la mesa, por ahora lo único que le interesaba era pasar desapercibida y dar la impresión de ser uno mas de ellos.
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Re: The Night and the silent moon [Molly A. Weasley]

Mensaje por Hermione J. Granger el Miér Abr 25, 2012 1:41 pm

Desde que había conocido la magia, Hermione había tenido muy claro que esta no era capaz de hacer cualquier cosa. Los poderes de cada mago eran limitados, pese a que muchos magos creyeran lo contrario. Pero ella paliaba tal limitación con una sobrada inteligencia y astucia que la caracterizaba, afrentando los problemas con una mezcla de ingenio y de golpe de muñeca. Una de las cosas para las que la magia no tenía solución eran las relaciones sociales y a la Granger le había costado entender las reacciones humanas, aunque con el tiempo había madurado esa falta de entendimiento. Ella era una persona empática, pero bastante ciega en lo que a los sentimientos de los demás, quizás por eso había sido incapaz de detectar los lazos amorosos que le unían a su marido cuando aún eran solo adolescentes. Por eso, cuando alzó la mirada y se encontró con el verde prado de Molly, no logró entender el enrojecimiento de sus mejillas, pero no le dio muchas vueltas. Asumió que, igual que le había pasado a ella, el rojo provenía del contraste de temperaturas entre el local y el exterior y no le dio más vueltas, aunque una parte de ella negaba tales ideas.

Aceptó sus agradecimientos con un asentimiento, restándole importancia a su invitación con una sonrisa. Cuando llegó a la barra, después de un paseo por el café que le pareció interminable, pues parecía que cada una de las miradas de la habitación estaban fijadas en ella y sus andares. Al llegar a la barra, su piel de gallina ya parecía querer atravesar el suave jersei negro y por su espalda una pequeña gota de sudor recorría la marmórea piel, provocada por el nerviosismo. Se acercó al camarero, mostrando su mejor sonrisa disimulada. – Un café doble y una taza de chocolate, por favor. – Pese al notable temblor de su voz, esta era tranquila y pacífica igual que cada detalle de su rostro, pues a pesar de que nunca se le había dado bien actuar, con el paso de los años había aprendido a modular bien su voz. – Nos lo llevas a esa mesa, por favor. – Dijo, señalando la mesa dónde Molly esperaba contemplándola, como si no fuera suficiente evidente.

Después, y algo más deprisa de lo normal, volvió a la mesa junto a la ventana. Al sentarse, pudo sentir perceptiblemente como su corazón bombeaba a mil por hora, nervioso ante la situación. Contempló fijamente a Molly, transmitiéndole esas sensaciones que la habían embargado casi por primera vez entre muggles a ella de forma empática, en un contacto visual. Acercó su rostro a ella, intentando que sus palabras quedaran en la intimidad de ambas mujeres. – Que ambiente más hostil. – Sus palabras fueron apenas un susurro, escondido por la melodía de la lluvia al otro lado de la ventana. No dijo nada más, pues un temor que llevaba latente en sus venas desde hacia tiempo había aparecido, inundándola. El temor a perder a los suyos no había sido tan tangible desde la Guerra Oscura y ahora resurgía con más fuerza. Estaban en el núcleo de la zona de conflicto y allí parecía que cada muggle era un enemigo al que debía batir si no quería vivir la muerte de sus hijos a sus manos. Intentó relajarse, alejando de nuevo la paranoia que, como oleadas del mar, volvían una y otra vez a ella y sonrió, más para ella misma y para calmar sus ánimos que para la joven que se sentaba delante de ella. – Me alegro que nos hayamos encontrado. ¿Cómo va el curso? La verdad es que esta universidad tiene un alto nivel. En mis tiempos no existía una universidad, pero después de la muerte de Quien-tu-ya-sabes quisieron crear un lugar dónde… se pudiera especializar uno. – Hermione calló de repente, sintiendo como su insoportable manía de sabelotodo la había embargado, hablando más de la cuenta. Había cogido con cuidado las palabras para no delatar su verdadera naturaleza ante cualquier oyente indeseado. Una sonrisa de disculpa asomó por sus labios. – Perdona. – Dijo solamente, a la vez que el serio y medio ausente camarero traía sus bebidas. Ella cogió la taza de café que este colocaba sobre la mesa y le dio un sorbo, notando como el sabor amargo y el olor intenso tranquilizaban su mente y calentaban su cuerpo. Por fin, desde que había entrado en el lugar, consiguió relajarse.
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Re: The Night and the silent moon [Molly A. Weasley]

Mensaje por Molly A. Weasley el Mar Mayo 01, 2012 7:18 pm

Sus pensamientos se habían dispersado por un momento de la situación que estaba viviendo, ahora se encontraban a metros, a muchos metros allí, para ser mas exactos estaban de vuelta en la universidad, concentrados especialmente en el chico que últimamente le robaba cientos de suspiros. Molly aun no sabía como era posible que con toda la situación actual, ella lograra darse ese lujo de sentir paz y tranquilidad por un momento tan solo pensando en el mayor de los Longbottom le parecía irracional e incluso egoísta que ella suspirara de amor por alguien mientras otros estaban sufriendo la perdida de algún ser querido. Negó con la cabeza intentado recobrar el hilo de sus pasamientos y levanto la mirada percatándose de que su tía aun no había vuelo, acomodo los codos sobre la mesa y puso a jugar con sus dedos de una manera que solo demostraba ansiedad, sabia que no era la mejor emoción para demostrara en aquel lugar pero era la única que sentía; intento relajarse un poco y volteo su mirada hacia la ventana, afuera la lluvia ahora caía mucho mas fuerte que antes y algún que otro rayo cortaba la negra oscuridad del cielo para alúmbralo por unos breves segundos, se sobresalto en su lugar cuando el estruendo de un trueno resonó cerca del lugar.

Sin saber porque sintió como su respiración se agitaba al instante y su corazón se aceleraba a la par, se acomodo una mano en el pecho como si esto lograra calmarla un poco e intento acompasar su respiración contando lentamente de 1 a 10, este método siempre le había sido efectivo cuando se encontraba en lugares estrechos y sufría de aquellos ataques de claustrofobia. Levanto la vista de nuevo y agradeció mentalmente al ver que Hermione se dirigía nuevamente en dirección a la mesa, sonrió un poco en cuanto vio como su tía se acomodo enfrente suyo más rápido de lo necesario y repaso de nuevo el lugar con la vista. Se demoro unos segundos en la gente que había allí y extrañamente sintió como el miedo aminoraba, por cosas del destino Molly sabia como era la gente que partencia a la Horda Blanca, nunca había visto uno en persona, sin embargo sabia bastante acerca de su comportamiento y como eran en lugares exteriores a su cuartel, y para ella ninguno de los Muggles que se encontraban allí pertenecía a la Horda Blanca, eran hombres con tragos de mas en la cabeza que tal vez solo querían pasar un rato alejados de sus hogares, sin embargo no descarto la idea de que podían a llegar ser informantes. Se inclino brevemente cuando vio que su tía lo hizo y asintió levemente ante tal comentario, era verdad el ambiente era bastante hostil, pensó incluso que sin las personas allí, el lugar no era lo suficientemente cómodo como para pasar allí mas de una hora. Se incorporo en su lugar y escucho a Hermione atenta.

-A mi también –dijo esbozando una pequeña sonrisa. Cuando su tía menciono la universidad una vez mas sus pensamientos se dirigieron entorno a Frankie y lucho porque estos se disiparan rápidamente, tenia que concentrarse en lo que su tía le había preguntado. Las escucho disculparse y negó con la cabeza restándole importancia al asunto, en realidad Molly prefería que fuera Hermione quien hablara, ella nunca había sido muy buena para mantener una conversación y sentía vergüenza cuando la persona que estaba con ella se empezaba a sentir incomoda debido al prolongado silencio.

-Muy bien afortunadamente, ya casi va acabar el semestre y estamos teniendo mas trabajos de lo normal pero todo esta bien, depende de cada quien si deja o no todo para el final –la pelirroja se encogió de hombros y levanto la mirada cuando el ausente camarero trajo las bebidas, tomo su chocolate y asintió levemente como agradecimiento. Le dio un sorbo y sonrió cuando sintió el liquido caliente recorre su cuerpo, después de unos pequeños sorbos mas dejo el pocillo en la mesa y volvió a fijar su mirada en su acompañante.

-¿Y tu como estas tía? ¿Cómo esta el trabajo? ¿y Ron?, hace mucho que no tengo noticias de él –pregunto la chica intentando que el hilo de la conversación no se perdiera.
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Re: The Night and the silent moon [Molly A. Weasley]

Mensaje por Hermione J. Granger el Vie Mayo 04, 2012 12:12 am


Rodeó la fina porcelana con los dedos, notando como la textura imperceptiblemente granulosa acariciaba las yemas de sus dedos con una suavidad extrema y sintiendo el calor que el líquido que contenía le llegaba hasta las manos, calentándoselas más que si fuera el propio fuego. Acercó la taza a los labios, notando como el fuerte aroma avainillado se infiltraba por su nariz, mientras su mirada distraída contemplaba las espirales que el humeante aroma desprendía del café. Durante apenas unos segundos, su mente se abstrajo de la realidad, integrándose en la armonía que el café, su aroma y la mesa creaban, como si ella misma fuera un objeto. Esta abstracción momentánea la hizo sonreír apenas unos segundos, hasta que su mente volvió a la conversación. No era la primera vez que le pasaba algo así, lo asociaba con esa concentración extrema de la que presumía normalmente.

Pensando racionalmente, Hermione sabía perfectamente que las probabilidades de que los miembros de la Horda Blanca, que pese a ser un número considerable, eran pocos comparados con la población de Valais, eran bastante improbables. Si hubiera contemplado mejor los rostros de los demás clientes de la cafatería, se habría dado cuenta que solo eran miradas cansadas en rostros más arrugados de la cuenta, nada especial o amenazador que pudiera mostrar un miembro de los asesinos de mago entre ellos. Pero cuando se trataba de sus hijos, Hermione no atendía a razones. Era incapaz de pensar con claridad al imaginarse a un solo miembro de su familia en peligro y eso la hacía actuar irracionalmente, aunque su fuerza de autocontrol solía ser más fuerte que esta necesidad protectora. Aún así, notó como la cafeína volaba por sus venas y el líquido negro calentaba su cuerpo desde el interior, sintiéndose relajada y cómoda por fin y concentrándose únicamente en la conversación.

Las voces de ambas parecían hacer un coro, pues se respetaban y cuando hablaba una dejaba paso al silencio de la otra y viceversa, en un concierto de palabras. Sonrió al recordar los exámenes y trabajos que les imponían en Hogwarts, lo cual no suponía un problema para ella pero sí para sus dos mejores amigos, que preferían hacer otras cosas antes de ponerse a estudiar en serio. Asintió, comprensiva, y le sonrió con ese mismo sentimiento, dibujo de sonrisa que se mantuvo a lo largo del tiempo mientras ella descargaba una serie de preguntas que se notaba que no eran forzadas por la cortesía, sino más bien por la preocupación que parecía llenar cada corazón de los magos residentes en la universidad. – La familia está bien, no hay ningún herido. Y yo… ya sabes, el trabajo chupa mucho tiempo. –Dijo, con resignación en la voz, consciente de que ahora sus manos y sobretodo su mente eran más que necesarios en esta época de tiempos oscuros que se avecinaba. – Ron está bien, igual de estresado que yo. – Ante la mención de Ron, su mente vagó hacia su casa, dónde el pelirrojo la esperaba. Pensar en su marido era una sensación reconfortante, pues pese a sus variadas y constantes peleas, un lazo de amor fuerte e indestructible unía sus almas de forma que nadie los podría separar, ni siquiera la rutina. Por unos instantes deseó poder tenerlo allí mismo, que cogiera su mano y la protegiera, pues a veces se cansaba de ser ella la protectora, pero por otro lado la conversación con Molly era interesante y fluida y ella adoraba pasar tiempo con sus sobrinos, pues les tenía cariño a cada uno de ellos. – ¿No lo ves por la universidad? – Preguntó, aún hablando de la persona con quien compartía su vida y sus hijos. Una sonrisa se dibujó en su rostro, pues pese a estar en terreno desconocido, se sentía realmente cómoda y confortable junto a su sobrina. Otro sorbo de café le indicó a la pelirroja que ella había acabado de hablar, pues esta vez había intentado modularse.


Off: Siento la mierda post, en verdad, estoy muy poco inspirada ultimamente u.u
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Re: The Night and the silent moon [Molly A. Weasley]

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